Ciclistas de las estepas
Un día desperté con una idea:
Hacer mi propio ejército de ciclistas arqueros a la manera de jinetes nómadas de las estepas euroasiaticas.
Desde los mongoles, pasando por los hunos, los tártaros, cumanos, o incluso los antiguos escitas.
El primer paso fue manejar la bicicleta sin usar las manos para poder usar el arco (recurvo compuesto), se me ocurrió manejarlo con cuerdas atadas a los hombros o incluso la boca.
Comencé yendo a una cicletada familiar en Maipú (otrora bastión de Kathy Barriga) para comenzar a desarrollar mi ejercito, comencé mi discurso prometiendo gloria y riquezas. Poco a poco distintas tribus de ciclistas acudieron a mi llamado.
Con un ejercito pequeño y humilde me propuse conquistar Meiggs, territorio de nadie. Fui con mis arqueros ciclistas a poner orden. Nuestra batalla fue campal, tanto contra los guardias de elite de Santiago como contra los salvajes toldos azules. La estrategia de atacar y escapar agotó a nuestros enemigos. Los propietarios de Meiggs agradecidos nos dieron grandes tributos. Nos llevamos los toldos azules como recompensa. Los cadaveres llamaron la atención de las autoridades, salimos de ahí rapidamente, aún no tenemos una fuerza lo suficientemente grande para enfrentarlos.
Los rumores de una tribu poderosa se empezaron a propagar en el gran Santiago. El siguiente objetivo fue hacerse con el poder de Maipú.
El ataqué fue rápido y sorpresivo, dominamos rápidamente la municipalidad donde instalé mi base de operaciones, mas gente se unió a las filas de la horda ciclista.
Escandalizados los medios nos tildaron de locos. Pero nuestro ejercito creció exponencialmente, todas las riquezas de maipú alimentaron al ejercito con mejores armas, sobre todo de asedio para apoderarnos de las comunas aledañas. Uno de nuestros primeros actos fue acabar con los narcos, eso fue el punto clave de que tanta gente se nos uniera.
El gobierno central comenzó a mover sus fuerzas, pero no contaban con que en sus filas desertores nos dieron información a cambio de unirse a nuestras fuerzas como tenientes o generales.
Fue cuestión de tiempo para que nos tomaramos la moneda. Pocos se podían resistir a la idea de usar arco en bicicleta y revivir los tiempos del gran Gengis Khan
Mi horda comenzó a habitar en toldos azules, y estaban deseosos de expandir el territorio de los ciclistas de las estepas.
El resto del país cayó fácilmente, y se fue preparando para seguir mis ordenes y conquistar el cono Sur.
El presidente de turno de Estados Unidos si bien con algo de risa, dijo que si la amenaza continuaba nos haría polvo con una bomba nuclear, sin embargo, se quedó a la espera de mi siguiente movimiento.
No le hice caso, me apoderé de Argentina, Perú y Uruguay. Nuestro poder comenzó a molestar a las superpotencias. El presidente gringo levantó un muro aún mas grande que el anterior, le llamamos la gran muralla gringa y se preparó para apretar el gatillo.
Una ola de Ciclistas de las estepas conquistó Brasil, luego Colombia, Venezuela, Ecuador y Bolivia. El resto de países cayó junto con México.
Viajamos en barco a Africa donde ya teníamos adherentes, comencé a recibir información que en Asia y sobre todo en Mongolia me decían en Gran Khan. En todas las grandes ciudades se levantaron ejercitos a mi orden.
El presidente gringo apretó el gatillo, pero era demasiado tarde. Sus armas habían sido desactivadas por mis generales en Washington. Poco a poco, se comenzó a librar batallas gigantescas entre ciclistas con arco y soldados. Los tanques fueron cayendo ante flechas explosivas, los ejercitos fueron desertando ante la tentación del pedaleo y una flecha bien lanzada.
Mandé a construir ciclovias por todas partes, la polución bajó notoriamente, la obesidad también.
Fui aclamado, aún ante mi sanguinarias estrategias.
Le dejaría mi imperio a mis multiples hijos y esposas de distintas naciones, pero ellos se encargarían de arruinarlo. Rencillas internas debilitaron el imperio de los ciclistas esteparios.
Con los años todo volvería a la normalidad. Mi leyenda perduraría por siglos en el corazón de los seres humanos.
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